viernes, 31 de octubre de 2014

No llegamos tarde.

Lo bonito que será desordenar la cama y que estés tú. Que el frío sea la excusa de acercarme tanto a ti, que seamos las piezas correspondientes de un puzzle distinto. Enredarnos entre mantas y que lo que más me abrigue, sean tus caricias.

Te elijo para ser mi final. Para que mi piel, después de besos por la nuca, no quiera reconocer otro contacto, que se me erice todo si te aproximas. Quiero que de las mil veces que consiga hacerte sonreír, dos mil me enamore de ti. Y estoy diciéndole adiós a todo, menos a ti; Golpeándome el pecho y que tu nombre se clave tanto, que no seas capaz de alejarte, alejarme, alejarnos.

Y no soñar más contigo, no quiero que entres en mi cabeza y me vuelvas más loca. Quiero verte amanecer sin ropa.

Muérdeme fuerte y haz que sienta el dolor, que es real.
Te voy a gemir en la oreja, y no vas a sentir un sonido más aliviador.
Suspira, grita y deja el romanticismo para después. No llegamos tarde.

Vamos a jugar a los juegos más sucios. Vamos a hacerlo lo peor que podamos, y así, seguro que sale bien. Vamos a proponernos una meta y conseguirlo pisando piedras. Lo vamos a hacer tan, tan, tan mal, que el siempre será cierto.




¿Adelante?


Siete, seis, cinco, cuatro…tres, dos, uno. 

domingo, 19 de octubre de 2014

Quiero ser un piano sin teclas.

Quiero ser la banca rota.
Estar por debajo de los grados.
Vivir en constantes tormentas.
Quiero ser una muñeca de porcelana;
Y que sientas miedo.
Estar de rodillas;
Y así no tener que levantarme más.
Vivir cantando;
Y que mi voz este tan rota como me dejaste.
Quiero ser un piano sin teclas;
Y que nadie pueda tocarme nuevamente.

No romperme.
No pedir salvación.
No mirar atrás.

Quiero ser la última opción.
Estar en una lista triste de reproducción.
Vivir atada a mis cadenas.
Quiero ser una cama sin sabanas;
Y que sientas frío en pleno invierno.
Estar en tus sueños;
Y ser la peor pesadilla.
Vivir en un violín sin cuerdas;
Y que tus oídos no puedan encontrarme en ninguna vibración.

No huir.
No encontrar(te).

No asustar(me).  


lunes, 13 de octubre de 2014

Mi princesa de las hadas.

Empezaré por el final, y el final sería dejar un te quiero, un te quiero en cursiva y con todo lo que conlleva la palabra.

Es difícil escribir sobre ti, sobre lo que eres, sobre todo lo que me haces sentir. Es difícil porque la vida no ha inventado palabras adecuadas para una persona como tú. Te miro y me siento orgullosa de tenerte, de que seas mía, de que la vida no me quite el trozo de felicidad que siento cuando estoy cerca de ti.

Cualquiera diría que esto va para ti, Cris, para la persona más bonita que mis ojos se han cruzado. Te miro y veo la belleza en ti, y dime… dime porque últimamente hay dolor en esos ojos, en esa sonrisa, dímelo, explícame porque no puedo arrancarme todos mis sentidos y que te veas como yo te veo y sintieras la necesidad de comerte todo lo que se te venga encima, porque nunca he dudado que eres fuerte.

Quiero que sepas que las promesas si existen, solo hay que cuidarlas, saberlas llevar más allá del orgullo, del amor propio, de las piedras que se crucen en el camino, y apartarlas de los mitos, de las películas falsas, y vivirlas como la realidad de las agujas del reloj. Y yo, te prometo, te prometo que conmigo nunca te faltara un hogar, un lugar donde llorar y reír, unos oídos que van a escuchar mil veces lo que tengas encima de ti y unos ojos que lean lo que ya haya escuchado.

No eres mi amiga, eres mi hermana, la hermana más importante que tengo, más allá de la familia y más allá de todo lo que pueda relacionarse como algo importante.

No vamos a caer, nunca… nunca debemos permitirnos el irnos abajo, el pozo no es nuestra escapatoria. Me da igual llenarnos de moratones por las caídas, me da igual las veces que nuestra cabeza nos traicione, y me da igual tenerle que explicar al corazón que no hay nadie más leal que tú. Y contigo, tengo todo y más. Contigo me quedo. A tú lado. Con tu sonrisa.



Recuerdo el día que me dijiste que en este blog faltaba algo tuyo, aquí lo tienes.




lunes, 22 de septiembre de 2014

Ella.

Ella estaba loca,
loca de remate.
Arrastraba sus converse.
Sucias, muy sucias,
siempre pisando las mismas calles.

Iba dando caladas largas,
así, quizás, olvidaba cada noche de verano frío.
Pero cada vez que el humo salía de su garganta rasgada,
lo recordaba más.

Ya no quería abrirle la puerta a nadie.
Cada vez más decepcionada.
Cada vez más frágil.
Ella, que pensó que la vida sí era bella.
Y… joder, la mintieron.

Dejó de creer.
Las palabras, sólo eran palabras;
Y el viento, era mucho más fuerte.

Ella, se arrancó las alas.
Cerró la ventana.
Toco la última tecla del piano.
Dio el último suspiro.
Dejo los hielos de lado.
Arrancó todas las páginas nuevas de su libro.
Lloró, grito, enloqueció…
Y nunca, nadie fue a salvarla.
 



jueves, 18 de septiembre de 2014

Te lloré 365 noches.

Y ahora…
¿Qué hago con mis demonios?
Ya no estás para asustarlos.
Ahora consigues asustarme a mí.

Yo, que creía que debajo la cama no habría nada,
y… efectivamente.
lo peor estaba envuelto entre las sabanas.
Conmigo.

Adoraba eso de desordenarla,
hacer que se convirtiera en el lugar más divertido,
masoca, perverso, atrevido…
Hasta que dejaste de fumarte el cigarro de después.
Hasta que nuestras pieles dejaron de reconocerse.
Hasta que ya no me besabas mientras follabamos cómo desconocidos.

Juro que repetía cada noche como la primera,
por si la magia que un día nos abrazó, volvía.
Pero…no, no, no.
Cada vez era más sucio, más lejano, más…
Frío.
Raro, porque la excusa no fue que fuera un diciembre.
En pleno verano y… todo tan otoño.

Ahora poco a poco desapareces,
fluyes;
Ya no hay rastro de lo que fuiste, fuimos.
Ya no podré ir y recuperarlo.
Todo es un (bonito) recuerdo;
AMARGO.

Nunca hablaré de ti en presente,
ni en futuro.

Decidiste morirte,
morir dentro de mi corazón.
Te fuiste con la lluvia,
y sólo (quizás) te recuerde cuando aparezca un arco iris.
Pero ya, nunca, volverás con el sol.

Te lloré 365 noches, me arranqué la piel en cada luna llena.
Pero, lo siento…

Ya no queda voz, ni aromas, ni rostros en ti.





martes, 16 de septiembre de 2014

Sálvame.

Me encanta sonar triste, 
realmente no finjo.

SÁLVAME,
save me, please... 
Y nadie, nunca, llegaría a entender como cobran sentido.



Cada noche la misma rutina. Creyéndome que, por arte de magia, el día anterior sería borrado.
Pongo el despertador a la misma hora, sabiendo que me despertaré antes, por la ansiedad.
Notaré el mismo ahogo, la misma soga.
Cada cicatriz.
Mía.
Mías.
Que posesividad.

Mi misma rutina, abriéndome cada una de esas heridas que me permito yo misma.
'Egoísta.
Ni siquiera dejas que te vengan de nuevas, las alejas, y así, caes en la autodestrucción.' 

Triste, pero victoriosa. Sabiendo que yo, soy la única culpable de todas esas marcas, de la voz rasgada, de las lágrimas que no suelto y me clavo.


Ahora busca el sentido, porque no, no lo tiene. 
Mi cabeza está fuera del alcance de todos esos lunáticos. 





Oye...no me hagas caso.
Te estaré esperando, esperando mi salvación.
Sácame de aquí.
Tengo miedo.
Si lo entiendes,
ven a por mí.
Aún puedo recuperar la cordura.





lunes, 4 de agosto de 2014

500 noches;

Sabía lo que era la vida,
pero ya no quería vivirla.
No quería ningún banco con fechas que recordar,
ni tampoco dejar sus huellas (tímida) en el cimiento.
¿Dijo 'te quiero'?
Ahora termino odiando.
La lluvia era su mejor aliada.
Truenos, relámpagos, tonos grises;
Así las pupilas se acostumbraban,
al dolor.
Dolor al recordar(se).

Otra vez esa lista de reproducción,
la música, la jodida música;
Otra vez que se le colaba entre la melodía,
en los timpanos,
las sábanas.
Y sangraba de nuevo.
Se arrancaba los parches y apagaba el cigarrillo justo encima de cada cicatriz.

500 noches para olvidarte y bastó una para morir.